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Una paciente me dijo una vez: "Alba, el mindfulness me ha salvado de un divorcio". Así de fuerte, pero así de real. Todos queremos tener relaciones maravillosas, y eso está genial. El problema surge cuando comprobamos que no es fácil gestionarlas en el día a día. A veces las cosas no funcionan como quieres por mucho que te esfuerces, sientes que se te va de las manos y llega un punto en que no sabes qué hacer. Déjame proponerte una cosa: prueba el mindfulness también en tu relación de pareja. "¿Estás de broma? ¿Tengo problemas con mi pareja y me dices que haga mindfulness?". ¿Y por