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  Últimamente oímos hablar mucho de la ansiedad. Parece que día sí, día también; alguien nos comenta que tiene ansiedad porque está nervioso o estresado. Y a ti, tu pareja o tus amigos te dicen: “Oye, se te ve muy nervioso. Necesitas un descanso”. ¿Y qué pasa? Que tú mismo empiezas a pensar que a ver si va a ser cierto que tienes ansiedad. Y cuanto más lo piensas, más ansioso te sientes. Y cuanto más ansioso te sientes… ¡STOP! ¿Lo ves? Por eso quiero que hablemos de este tema, porque no todo lo que llamamos ansiedad lo es realmente. Y al revés, hay síntomas algo más escurridizos que no

No te imaginas la cantidad de veces que llegan a mi consulta personas que están cansadas. Pero MUY cansadas. Viven agotadas porque se plantean todos los días como una guerra. Se pelean contra: Sensaciones que rechazan. Sucesos que les hacen daño. Personas que no les gustan. Incluso pelean contra sí mismas porque nada de lo que hacen les parece bien o las satisface. Y claro, no hay vitaminas en el mundo para soportar esa lucha permanente contra todo y contra todos. Cuando les hablo de que lo más sencillo es aceptar lo que les ocurre, se quedan un poquito a cuadros.     Y cuando empezamos a trabajar

  ¿Mejor en otro canal? También puedes escuchar este episodio en Ivoox o ver el vídeo en YouTube. --- ¿Cómo crees que vive un árbol con las raíces al aire? ¿O un pez sobre un campo de hierba? ¿O una planta en una habitación oscura? A veces somos eso: una bonita planta que se marchita en un lugar sin luz y sin calor. Eso sucede porque nos separamos de nuestras fuentes de alimentación interior, así que poco a poco vamos perdiendo frescura, o lo que es lo mismo: la conexión con la vida que nos renueva por dentro.     Esto no lo digo yo, sino el novelista